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Las paradas profundas

Desde hace un tiempo se vienen estudiando y desarrollando nuevas técnicas de ascenso. Está bien claro que la etapa más importante y comprometida de un buceo es la del ascenso. Muchas fueron las medidas que se implementaron para hacer más segura la última etapa de la inmersión: disminuir la velocidad de ascenso, reducir los límites de no descompresión y hasta agregar una parada de seguridad antes de salir a la superficie. Hoy se agrega una regla de seguridad más: las paradas profundas.

 


Cuando uno desciende, el gas inerte se disuelve en los tejidos hasta lograr el equilibrio con el porcentaje de ese gas en el aire respirado (saturación). Cuando empezamos el ascenso, el gas inerte, que se encuentra en exceso (sobresaturación), comienza a salir hasta lograr nuevamente el equilibrio. Esta es la etapa del buceo más comprometedora, y en ella la actitud y las aptitudes del buzo son fundamentales para evitar accidentes.

 

En 1965 Robert Workman, tomando como base la teoría desarrollada por Haldane, determinó el valor máximo tolerable para cada grupo de tejidos del cuerpo. Y llamó a este límite, Valor–M. Si la cantidad de gas inerte se mantenía por debajo de este valor, el buzo podía ascender sin tener problemas de accidentes por descompresión, si el valor era superado, el buzo estaba obligado a realizar una parada de descompresión antes de regresar a la superficie.

Esta teoría permitió ampliar las distancias de ascenso, hasta las paradas poco profundas, aumentado el gradiente del gas inerte, y así eliminar el gas de forma más rápida. En estudios posteriores con ultra sonido, o eco Doppler, se pudo observar que aunque alejados del límite, los buzos presentaban micro-burbujas. Estas micro-burbujas no desarrollaban síntomas de enfermedad por descompresión (ED) y se las denominaron burbujas silenciosas o silentes.

Para asegurar los ascenso, se acotaron los límites de no descompresión de cada profundidad, y se usaron los nuevos límites Doppler, estos límites reducían la formación de micro-burbujas en el buceador. Para incrementar la eliminación segura del gas, se redujo la velocidad de ascenso, de los tradicionales 18 metros por minuto, y se pasó a los 9 metros por minuto, y a una parada de seguridad entre 3 y 5 metros por un tiempo aproximado de 5 minutos. Con todas estas medidas de seguridad, parecían estar cubiertas todas las posibilidades de enfermedad descompresiva.

 

Nuevos estudio en 1988 a cargo del Dr. Yount en la American Academy of Underwater Sciences, presentó la teoría de los micro-núcleos, que pueden aumentar o disminuir durante la descompresión. Esta teoría de los micro-núcleos, agregó dentro de los tejidos el gas inerte en una fase libre, y nació el Modelo de Permeabilidad Variable o VPM.

A partir de entonces se empezó a estudiar la formación de las burbujas partiendo de estos micro-núcleos y el gradiente de permeabilidad de la pared de las burbuja. Estos estudios buscaron entender el crecimiento, durante la descompresión, de estos núcleos.

El modelo busca reducir al mínimo el volumen total de estas burbujas, manteniendo la presión externa más alta que el gas interior de la burbuja, que está en su fase libre. A partir de ahí se empieza a aplicar el concepto de Paradas Profundas para eliminar el gas inerte, manteniendo una presión exterior alta. Si bien esto disminuye el gradiente de presión y por lo tanto hace más lenta la descompresión ayuda a la no formación de burbujas.

 

Más allá de toda teoría, nuestro objetivo es hacer disminuir el tamaño de las micro-burbujas, sabemos que las paradas de seguridad ayudan a esto, ¿quien puede decir lo contrario con esta nueva parada?, pues lo que hacemos es parar antes de la clásica parada de seguridad y permitir que salga más nitrógeno de nuestros tejidos, antes de llegar a la parada de seguridad de los 5 metros.

 

En la práctica, las paradas profundas se calculan agregando una parada entre el fondo y la parada de seguridad a una profundad equivalente, aproximadamente, a la mitad de la profundidad media de la inmersión (recordar lo que decía Haldane ya en 1908: Todo buzo puede ascender a la mitad de la presión absoluta que se encuentra, de donde nace la relación 2:1). Así, por ejemplo, si estuvimos buceando a 30 metros y hacemos la parada de seguridad a 5 metros, le agregaremos una parada profunda a 12 por el tiempo que tardaríamos en llegar desde el fondo hasta los 5 metros, en este caso sería de 2 minutos aproximadamente. Esta nueva parada creada, a partir del modelo VPM, ayudará a reducir la presión parcial del nitrógeno, manteniendo bajo el gradiente de la pared de la micro-burbuja con el gas disuelto en los tejidos.

 

Este tipo de modelo de paradas profundas ya se encuentra implementado en la mayoría de ordenadores de buceo del mercado, desde los modelos de gama sencilla hasta los más sofisticados por lo que rara vez se deberá hacer cálculo alguno, nuestro ordenador nos indicará si debemos o no realizar dicha parada, aunque para no cometer errores y asegurarnos de que lo estamos haciendo bien la principal regla es leer las instrucciones de nuestro ordenador de buceo antes de sumergirnos con él!

 

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